EDITORIAL

NUESTRO PECULIAR PATITO DE GOMA

Ser receloso y estar siempre alerta permite adelantarse a posibles ataques, pero genera tal desconfianza que también fomenta el aislamiento y grandes errores de interpretación.

Suele decirse que la mejor defensa es un buen ataque. Esta frase, tan común en los ambientes deportivos, a menudo se aplica también a las relaciones personales.

Un marido le comenta a su esposa: “Hoy sí que te ha quedado buena la comida”; a lo que ella replica: “¿Qué quieres decir?, ¿Qué normalmente no cocino bien?”; y el enojado, responde: “Ni siquiera es posible hablar contigo”. Se trata de un ejemplo común sobre el absurdo en que pueden caer ciertas relaciones cuando prevalece la actitud de estar a la defensiva. Incluso comentarios aparentemente bienintencionados pueden hacer saltar la chispa si se juzga como claros ataques a la integridad personal.

Pero ¿por qué surge esta necesidad exagerada de defenderse? ¿Y qué consecuencias tiene? El instinto de conservación, que lleva a un individuo a marcar con recelo su propio territorio, es el responsable en gran parte de los conflictos y malentendidos que se generan en la interacción con los demás. Al considerar el mundo un lugar hostil y amenazador, las relaciones se convierten automáticamente en un terreno peligroso donde los demás se ven más como rivales que como aliados.

Esto que es aplicable a todos los aspectos de la vida, también lo es al sector del Caravaning, sobre todo, a ese otro Caravaning virtual cargado de nick y alías y exageradamente anónimo.

Woody Allen dijo: “Mi esposa era básicamente inmadura. Cuando yo estaba en la bañera, venía ella y me hundía los patitos de goma”. Poco más o menos, esto sería un reflejo de algunos foros especializados y más que de los foros, de algunos usuarios de foros, es decir, siempre está aquel que se regodea con su patito de goma (mensaje publicado) alardeando de su verdad más que suprema y poco después aparece el otro que con razón o sin ella le hunde el patito de goma en las profundidades de una bañera más bien estrecha en todos los sentidos, el de miras incluido. Inmaduro uno, inmaduro el otro.

Lejos quedaron aquellos tiempos donde los foros eran lugares de contribuciones anónimas y desinteresadas. Lejos quedaron aquellos tiempos donde uno exponía sus dudas y otros intentaban dentro de las posibilidades dar respuesta. Ahora, en muchos casos, no en todos, una serie de individuos abonados plasman unos enormes discursos, ‘pedazo ladrillos’ en el argot virtual, infumables en cualquier caso, otros titulan su post con un simple “Ya”, abierto el post, nos encontramos con otro escueto mensaje en el que reza “¡He llegado!” Uno piensa que ha llegado con su autocaravana a Cabo Norte o a los pies del volcán islandés de nombre impronunciable que a tantos a dejado en tierra, y nos va a explicar sus desventuras del viaje para que el lector pueda informarse por si algún día acude a estos sitios, pero no, lejos de eso, significa que ha llegado al mensaje 1.000, 2.000, 6.000 o 9.000 que importa la cifra, de echo, ¿a quién coño le importa si ha llegado a esa cifra?, ¿es que a caso existe un bote de millones de euros como para celebrarlo?, ¿en que contribuye esto?, ¿a quién beneficia?, ¿Qué es lo que aporta? Pues nada, simplemente, ese es su peculiar patito de goma, ni falta hace decir que, respetable aunque no compartido.

Posiblemente, este es el mayor problema al que se enfrentan estos espacios interactivos. Mensajes publicados con el único ánimo de poner a un patito en el punto de mira del archienemigo y así poner en funcionamiento esa factoría oscura y gris de destrucción y desánimo entre los usuarios o aquellos otros mensajes con el objetivo de poner a flotar un patito que no nos conducirá a nada, ni nos aportará nada, ni bueno, ni malo.

Entre unos y otros, lo único que se genera es una enorme desconfianza. Entre unos y otros, al final, todos a la defensiva, porque todos, queremos savalguardar a nuestro peculiar patito.

No hace mucho, observando uno de estos foros, fijamos nuestro punto de atención en un post publicado por un usuario que pedida consejo sobre la instalación de un aíre acondicionado. Tras dos días vigilando el mismo, el número de respuestas fue decepcionante, ni una sola respuesta, es más, el número de lecturas, insignificante, tan sólo que catorce personas se molestaron en leer el post publicado por este usuario.

Suponemos que nos encontrábamos todos, nosotros los primeros, en savalguardar a nuestro patito de goma. Este usuario, no ha vuelto a escribir en el foro.